Daniel Matey

Hedonista, polifacético, cinéfilo (pero de los de verdad, cine clásico, en versión original y en 100 pulgadas vía proyector), habitual de Teatro Real y sus óperas, amante de los coches clásicos y el traje tres piezas, coleccionista y apasionado del ‘agua de vida’ (whisky)… Y cómo no, fumador de tabacos.

Aunque me formé en el mundo del diseño y patronaje, mi vida ha estado más entre cables y chips que entre tijeras y telas. Toda una vida en el mundo informático y mucha parte de ella en Microsoft, donde sigo hoy en día trabajando.

Lo que más me gusta fumar:

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